Dolor y Gloria

Dolor y Gloria

Dolor y gloria parece una autobiografía, que sutilmente lo es, de Pedro Almodóvar. En esta película vemos algunos pedazos de su vida, acompañado de sus escritos donde muestra su dolor y del que parecía su retiro del cine.

Cuenta la historia de Salvador Mallo, un director de cine ausente y durante la película recuerda su infancia, la relación con su madre, su primer deseo, sus adicciones y sus amores, todo desde la perspectiva de sus casi 60 años.

Un film que sin decirte tanto, te dice mucho. Tanto el director como el personaje principal parecen reconciliarse con su pasado y presente, dando paso a un futuro más en paz consigo mismo; liberándose de sus dolores y sus adicciones.

La música te hace sentir en un drama, el guion te adentra a su cabeza, la relación con su madre y a los recuerdos de sus nueve años cuando era un niño de pueblo en los años 60’s. Toda esta combinación hace que entiendas una parte de un artista con una creatividad tan movida que lo llevo al borde de su mente y cuerpo.

La casa del director de cine, Salvador, te dice mucho de su personalidad solitaria, que en un momento de la película la comparan con un museo y como los cuadros son su compañía. Esta siendo inconscientemente un personaje más, que ve las reconciliaciones más importantes en la vida de Salvador.

Antonio Banderas sabe representar estas emociones acumuladas, tensión y angustia en Salvador. Penélope Cruz tan bella como siempre, en un papel sencillo de madre que ama y trata de criar a su hijo de manera sabia.

Dolor y Gloria estuvo nominada a Mejor Película Extranjera en los últimos Premios de la Academia, aparte de ser nombrada la película del 2019 por la revista Times. Si te la perdiste, la encuentras en Cinépolis Klic, perfecta para verlo sin interrupciones y a tu manera.

PD. Rosalía hace un cameo.

Texto: Estefanía Banda

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