Viviendo con el Enemigo

Viviendo con el Enemigo

Después del final de la Segunda Guerra Mundial, a finales de la década de los ’40, el control de Alemania estaba dividido entre los británicos, estadounidenses, rusos y franceses —su misión conjunta era ayudar a reconstruir la nación devastada por la guerra.

En 1943, la ciudad portuaria de Hamburgo, segunda ciudad más grande de Alemania después de Berlín, había sufrido un devastador bombardeo de cinco días por parte de las fuerzas aliadas, que mató 100,000 personas y provocó la destrucción de 2,500 hectáreas. Cuando los ingleses llegaron, millones de ciudadanos alemanes se habían quedado sin hogar o sin comida, combustible u otras necesidades. Después del cese de hostilidades, a la población natal se le prohibió tener cualquier tipo de involucramiento en la gestión de asuntos personales.

Es bajo estas circunstancias que Rachael Morgan (Keira Knightley) viaja a las ruinas de Hamburgo para reunirse con su marido Lewis  (Jason Clarke), un coronel británico encargado de reconstruir la deteriorada ciudad después del final de la Segunda Guerra Mundial

En Viviendo con el Enemigo (The Aftermath) Rachael quedará impactada cuando descubre que Lewis ha tomado una decision inesperada: compartirán la mansion con sus dueños previos, un alemán viudo (Alexander Skarsgård) y su perturbada hija. Bajo esta atmósfera pesada, la enemistad y la aflicción dan pie a la pasión y la traición.

Un ávido estudiante de historia, el director James Kent quedó impactado no sólo por la complejidad de los personajes y el arco emocional de la historia, sino también por el singular fondo que sirve de marco para la película. “Es un momento extraordinario —el mundo ha sido aplastado absolutamente como nunca antes en su historia”, comenta Kent. “Los británicos, en particular, sentían de manera muy intensa que no teníamos que repetir lo que había sucedido al final de la Primera Guerra Mundial, así que la idea de castigar a Alemania no era parte de la agenda. Para mí, eso la hace un momento muy generoso, positivo y visionario en la historia de Inglaterra, que me llenó de asombro. Desde luego, la Unión Europea surgió a partir de este momento, y yo sentí que esto era algo que ahora nos hablaba de manera muy directa”.

La película también le brindó a Knightley, una actriz cuyo currículo está salpicado de actuaciones sobresalientes en numerosos dramas de época, la oportunidad de aprender acerca de la era durante la cual se desarrolla el filme. “No sabía nada al respecto de este momento particular de la historia”, comenta Knightley. “No sabía que hubo una ocupación inglesa en Alemania después de la guerra, así que estaba muy interesada en la idea de cómo, cuando has sido enemigo durante tanto tiempo, de repente vuelves a ver a las personas como personas, y no simplemente como malvadas y parte del otro bando. Es algo muy difícil de hacer cuando has vivido en tiempos de una violencia tremenda y todo mundo ha experimentado tal pérdida…. Espero que la gente se conmueva tanto como yo cuando leí el guión”, señaló Knightley en un comunicado de prensa.

En cuanto a la complejidad de las emociones de Rachael, Knightley destacó el odio y desprecio acumulados que vivían apenas por debajo de su superficie. “Ella está, a todas luces, prejuiciada”, dice Knightley de Rachael. “En su mente, es nosotros y ellos. Los desprecia. Los culpa por la muerte de su hijo y por toda la guerra”.

Viviendo con el Enemigo, cinta que llegó ya a las salas de cine de todo el país, está dirigida por James Kent a partir de un guión de Joe Shrapnel y Anna Waterhouse, junto con Rhidian Brook, basado en la novela de Brook.

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