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Mindhunter, una serie adictiva y desoladora

Cuando se estrenó Mindhunter a principios de octubre, pocos le prestaron atención a este drama psicológico, pero conforme fueron surgiendo reportes y reseñas de la crítica especializada, la atención se enfocó en desmenuzar un programa que estaba haciendo que David Fincher (Zodiac, Seven, The Social Network, House of Cards) volviera a ser uno de los guionistas y directores más cotizados del momento. Fincher dirige cuatro de los diez episodios de la primera temporada y es productor ejecutivo.

Escrita por Joe Penhall (The Road), Mindhunter es una serie adictiva y desoladora, que ya ha sido recomendada por el maestro del terror y suspenso, Stephen King. La serie de Netflix narra los primeros pasos de dos agentes del FBI, en los setentas, pioneros en la psicología criminal. Son los descubridores de los asesinos en serie, como empiezan a llamarlos, siempre en busca de un lenguaje accesible para los agentes menos ilustrados.

Los detectives del FBI Holden Ford (Jonathan Groff) y Bill Tench (Holt McCallany) se dan cuenta de un hecho. ¿Cómo pueden parar los asesinos psicópatas que están ocultos en la sociedad si la policía solamente les definen como locos y, por lo tanto, descartan la idea de poder entender sus razones, conscientes e inconscientes, para cometer sus crímenes?

(Ver también: Todos los estrenos de Netflix en el mes)

Aquí entra en acción el actor Cameron Britton, quien da vida al asesino en serie Ed Kemper y que en cada entrevista brilla por su frialdad para interpretar al personaje, como si todo fuera una puñalada en el alma.

En Mindhunter nos asomamos, con ánimo de entenderlas, a las mentes más enfermas, que no fueron amadas ni por sus madres y que, bajo un impresionante trabajo en el guión por parte de Penhall, a una serie muy bien escrita y coherente consigo misma. ¡Un éxito!

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