Compartir
Revolución Refill

Revolución Refill

Una de las cosas que más me gustan es ver en vivo a mis artistas favoritos. Nada como disfrutar de sus mejores canciones, con la adrenalina de tenerlos a escasos metros de ti, y sentir todas las emociones que su música genera.

He asistido a muchísimos conciertos y festivales musicales, y aunque éstos me hayan encantado, no puedo negar la frustración que he sentido cuando acaban. El ver el suelo convertido en un campo minado de vasos plásticos desechables totalmente prescindibles estropea el momento y me trae de vuelta a la triste realidad.

Por esa razón decidí empezar con #RevoluciónRefill, un movimiento ciudadano que busca crear conciencia en todos los niveles a fin de reducir significativamente los residuos plásticos que generamos, especialmente, en festivales culturales. Esta iniciativa es mi primer “batalla” para empujar mecanismos más amigables con el medio ambiente, pero entiendo que el cambio no se da por arte de magia ni con esfuerzos pequeños y aislados de los entes que formamos parte del problema.

Si nos ponemos a pensar un poco, mucha de la basura que generamos en estos eventos es absolutamente evitable e innecesaria. Nadie necesita un vaso nuevo y desechable por cada bebida que consume. Podríamos ahorrarnos la generación de millones de vasos (que requieren de insumos y recursos para su elaboración y que además tardan entre 500 y 1,000 años en degradarse) si implementáramos sistemas sencillos de refill como los propuestos por KAMBE Creative Sustainable Events y el Programa de Medio Ambiente y Música de la ONU.

Dentro de los puntos más importantes del refill que proponen dichos estándares están los siguientes:

  1. Permitir y animar a los asistentes a que lleven sus propios vasos reutilizables.
  2. Limitar la venta a un sólo vaso reusable por persona (por ejemplo, para los vasos conmemorativos), así como implementar estrategias para incentivar su reutilización y reciclaje como descuentos en compra de bebidas y devoluciones de depósitos por retorno de vasos.
  3. Contar con estaciones de refill de agua potable.

Estas medidas no sólo nos ayudarían a que nuestros espacios públicos tengan menos basura regada. En realidad, una #RevoluciónRefill va más allá. Se trata de rechazar y reducir el consumo de materiales que no ayudan al cuidado del medio ambiente. Cuando consumimos desechables estamos fomentando el desperdicio de los energéticos requeridos para su producción, el incremento de emisiones nocivas y la crisis de confinamiento de basura que tarda siglos, literalmente, en degradarse.

La impactante verdad es que cada pieza de plástico que ha sido elaborada aún existe y se encuentra en algún lugar excepto por los que han sido incinerados y se convierten en aire tóxico. Incluso aunque se recicle cierto porcentaje de plásticos, siempre lo mejor es rechazar, reducir y reutilizar, en ese orden. El reciclaje también consume recursos y energía.

La adicción al consumo de plásticos desechables es mundial, se estima que 25 millones de toneladas de plásticos se acumulan en el ambiente anualmente (océanos, rellenos sanitarios, ríos, bosques, playas y maravillas naturales). El plástico también está envenenando nuestra cadena alimenticia al ser ingerido por peces en los océanos, donde para el 2050 los científicos estiman que habrá más plástico que peces.

Sabiendo esto, ninguno de nosotros podemos quedarnos con los brazos cruzados. Seamos consumidores, organizadores, promotores o gobierno, todos tenemos algo que contribuir a esta y las demás causas que buscan proporcionar soluciones de entretenimiento sustentables y sembrar una cultura ambiental en México.

Te pedimos que, estés en el papel que estés, tomes conciencia. Te invitamos a que te intereses. Busca y demanda información sobre lo que consumes y promueve con tus decisiones diarias el cambio que, como ciudadano responsable e informado, te corresponde.

Súmate a #RevoluciónRefill y síguelos en Facebook.

Comentarios

comentarios

Compartir