Mala copa

Tan mala como una mala copa

La película dirigida por Armando Arrieta supuestamente explora los sin sabores del alcoholismo a través de la comedia. Dicha cinta se estrenó este viernes 21 de septiembre en las salas de cine cuando pareciera que solo existen las comedias románticas mexicanas copiadas de las anglosajonas.

Malacopa, protagonizada por Luis Arrieta y Luis Ernesto Franco, los dos dan vida a Mateo, arquitecto que teme vivir bajo la sombra de su padre que fue un excelente profesionista, está lleno de inseguridades, es el típico personaje que no crece aunque sea talentoso, que se mete el pie, fracasa en sus intentos de brillar y te desespera. Arrieta es quien da vida al Mateo quieto, apacible, tímido y Franco, al tomar, su alter ego.

El gran problema es que ninguno de los dos logra llenar una pantalla en la que se necesitaba una dupla que pudiera sacarle más humor y jugo a un libreto flojo. Por más que Alfonso Arau tiene una participación especial, nada mas no brilla, ni sale a flote. A esto aúnan las actuaciones de sus compañeras femeninas que parecen más edecanes en una cinta en la que pudieran explotarlas por sus capacidades histriónicas y no por su físico.

La sinopsis dice que: Mateo Pino es un arquitecto brillante, junto a su mejor amigo David, tendrán que convencer a un inversor extranjero que apoye su proyecto; pero Mateo es extremadamente tímido. Para calmarse recuerda a su padre y bebe de la pachita que le heredó, creando involuntariamente a Malacopa, guapo, seguro, gran personalidad, que lo hará llegar muy arriba, quedando bien y quedando mal.

Pudiera leerse bien la sinopsis pero llevada a la realidad no tiene ni pies ni cabeza. Las situaciones que Mateo vive son irreales, ni siquiera dan risa, son tomadas más como un juego infantil. Cada escena que acontecía rogaba por que se terminara. Es como su nombre lo dice mala, muy mala.

Texto: Etto Santana

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