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Mitos del Deporte: Fernando Valenzuela

Solo basta con mencionar la “Fernandomanía” para entender lo que representa el zurdo de Sonora. Fernando Valenzuela fue el referente del béisbol latinoamericano en la década de los ochenta. El “Toro de Etchohuaquila” llegó a las mayores en 1980 y al siguiente año ganó no solo el Novato del Año, sino también el premio Cy Young por su extraordinario desempeño con Los Dodgers de los Ángeles. Fernando terminó con 173 triunfos, 113 juegos completos, 31 blanqueos y 2.074 ponches en 17 temporadas, además de participar en 6 Juegos de Estrellas.

Etchohuaquila era un pueblo muy tranquilo y prácticamente desconocido en el que no habitaban más de 250 personas, casi todos descendientes de una tribu, los mayos. El beisbol era el deporte favorito y lo practicaban los jóvenes como una forma de pasatiempo.

Cuando cumplió 17 años representó a su tierra en un torneo de estrellas en Ciudad Obregón, y ganó el premio al Jugador Más Valioso, fue así que los Tuzos de Silao, en Guanajuato, un equipo modesto de beisbol adscrito a la antigua Liga Central de México, en el año de 1978 le ofreció su primer contrato profesional pagándole un sueldo de 250 dólares.

Tras buenas actuaciones con este equipo, Mike Brito le echo el ojo para firmar con los Dodgers, y el resto es cosa de leyenda. Valenzuela rompió el molde, y la fiebre de la “Fernandomanía” inundo no solo a México, sino a los Estados Unidos, con aquella memorable Serie Mundial de 1981 contra los Yankees de Nueva York en donde Valenzuela lanzó en el juego 3 llevándose la victoria.

Fernando no perdió ningún turno en la rotación por más de seis años, acumulando 99 victorias y 68 derrotas con 2.94 carreras limpias permitidas y 26 blanqueadas en un período hasta finales de 1986, cuando brilló en todo lo alto de la Gran Carpa.

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Su carrera fue un modelo de tenacidad y consistencia. En 1988 por desgracia sufrió una grave lesión en el hombro izquierdo que lo marginó toda la temporada, pero con gran voluntad regresó en julio de 1990, para contra Cardenales de San Luis, lanzar un juego perfecto, uniéndose  así a Juan Marichal, y a Juanchi Nieves de Puerto Rico, como el tercer lanzador latino que lanzaba sin permitir hits.

Al año siguiente, los Dodgers decidieron recortar su nómina y justo antes de iniciar la temporada lo dejaron libre.

Estuvo unos meses en México, y después fue contratado por los Angelinos de Anaheim, conjunto con el que jugó tan sólo una temporada. Posteriormente, en 1992, firmó con los Tigres de Detroit, con los cuales nunca vio actividad.

Fernando decidió alternar temporadas en México y en Estados Unidos, vistiendo por último las franelas de Los Padres de San Diego y Cardenales de San Luis, en Grandes Ligas. El retiro definitivo llegó en 1997, tras 17 temporadas en activo, diciendo adiós con un récord personal de 173-157 y 3.54 de efectividad.

En 2004, sorprendió a todos cuando anunció que retomaría su carrera como beisbolista, esta vez en la Liga Mexicana del Pacífico, con las Águilas de Mexicali, de forma esporádica hasta la campaña de 2006.

Sin duda Fernando Valenzuela se convirtió en una de las grandes figuras del deporte mexicano, gracias a su capacidad y tenacidad para luchar por su sueño en la máxima categoría del beisbol.

Texto: Damian Gutierrez

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