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Mitos del Deporte: Michael Phelps

Ha ganado 28 medallas olímpicas, pero no todo ha sido un camino de rosas para Michael Phelps, “El Tiburon de Baltimore”.

El más exitoso deportista olímpico tuvo una infancia difícil, Era el niño de los pies grandes al que daba miedo el agua pero que recurrió a ella como una manera de escapar. Sus padres se separaron cuando él tenía solo nueve años y aquello fue un shock para él. La relación con su progenitor ha tenido altos y bajos, momentos de cordialidad y otros dramáticos. Él empezó a nadar y, con su fisionomía y esfuerzo, poco a poco fue logrando hitos que hoy parecen insuperables. Estuvo con 15 años en los Juegos de Sidney, pero aquel niño aún no era el superatleta. Para eso tenía que pasar algo más de tiempo, que los músculos fuesen madurando hasta aportar la suficiente energía para la carga de trabajo a la que se someten los mejores. En el siguiente ciclo olímpico, sin embargo, ya empezó a ser la comidilla del mundo de la natación. Sus cuatro oros y dos platas en los mundiales de Barcelona, en 2003, le señalaron como el mejor nadador del mundo. Él, como si quisiese ponerse las cosas aún más difíciles, anunció que en Atenas nadaría ocho pruebas. Eso le ponía en la vía de conseguir lo que nadie antes había conseguido, ocho oros, pues el récord en ese momento estaba en los siete de Mark Spitz en Múnich 74. No lo consiguió.

En el siguiente ciclo, el que le llevaba hasta Pekín, volvió a triunfar. Era el mejor y mantenía el mismo reto que cuatro años: superar a Spitz. Esa vez lo logró. En las piscinas chinas Phelps, que iba por el camino acumulando récords del mundo, no dejó a sus rivales ni un resquicio de gloria. Se la quedó toda para él, era el mejor nadador de todos los tiempos. Y el mejor olímpico. Y, quizá, el mejor deportista. El chico de Baltimore lo era todo.

Después de Londres, cuatro oros y dos platas, y muchos problemas personales fuera de las piscinas parecía el fin de Michael Phelps, el deportista olímpico más laureado, 28 medallas -23 de ellas de oro, declaraba que su carrera había terminado, que nunca más sería nadador.

En el ciclo entre Londres y Río, Michael Phelps fue detenido por su problema de alcohol e internado en una clínica de rehabilitación. Allí, se reconcilio con su padre, y apoyado de su madre y sus hermanas logro salir adelante y vencer su adicción. Regreso a la piscina de nueva cuenta con Bowman, su entrenador de toda la vida y segundo padre, e impuso en el 2015 uno de los mejores records del año en la prueba de 100 metros mariposa.

Ahora, después de 5 medallas de oro en Río de Janeiro 2016, el deportista más premiado de los Juegos Olímpicos pondrá fin a su historia, y a partir de ahí, pasará a ser leyenda.

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