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Rayados del Monterrey

La temprana eliminación de los Rayados del Monterrey, me dio la oportunidad de poder evaluar el motivo del fracaso del equipo de mis amores. Ni el mundial de clubes donde el Real Madrid se proclamó campeón, ni el 4º lugar del América de México, ni las fiestas decembrinas, ni las “semanas de descanso” de la liga MX, ni la sexta final en siete años de los Tigres me desvió la atención para reflexionar sobre el rumbo desfavorable que está tomando el Monterrey.

Durante las últimas semanas, hemos visto todo tipo de novelas que rodean al cuadro de “la Pandilla”, desde aquella final donde se pierde en casa ante el Pachuca, no había visto tanta inestabilidad en la organización rayada. La falta de identidad en la mayoría de los jugadores, la falta de idea de juego, el divorcio entre entrenador y jugadores “estelares”, los cambios a nivel directivo, y la falta de una planificación de corto, mediano y largo plazo han provocado que como aficionado, me sienta desmotivado por lo que se avecina para el próximo torneo.

El equipo de Monterrey da la percepción a su afición, de que a pesar de que existen recursos económicos para invertir en la contratación de jugadores de calidad comprobada, el equipo se refuerza con la compra de jugadores “baratos” para reforzar posiciones clave dentro del cuadro titular, además, regresa la nueva forma de ahorrar dinero en incorporar dentro del plantel a jugadores prestados de otros equipos, y la contratación del típico “joven promesa”, donde aquí y con este entrenador, solamente tendrán pocos minutos de juego.

Percibo que el fracaso en el 2016 donde no se logró el campeonato, la no clasificación a la fase final de la Concachampions, la eliminación de la Copa MX, y la no clasificación en el Apertura 2016 no hizo reaccionar a la directiva rayada. Percibo una falta de sentido de urgencia por títulos, falta de sed de revancha, y sobre todo una falta de vida en el actual plantel y directiva rayada. A nivel técnico percibo que su liderazgo autoritario los ha alejado de los buenos resultados en vez de acercarlo. La falta de capacidad o deseo de conciliación entre cuerpo técnico y jugadores no es la fórmula de éxito en este plantel. La falta de involucramiento de los directivos en este tipo de asuntos ha distanciado esa relación de enlace entre vestidor y pantalón largo, afectando de forma directa los resultados semana tras semana.

Esta temporada que inicia en enero 2017, la afición rayada, que cada 15 días llena el BBVA Bancomer, exigirá en mayor escala resultados al equipo, donde el campeonato es el único objetivo.

Extrañamos aquella época dorada de Rayados, donde el equipo era respetado por su calidad dentro de la cancha, mientras que hoy en día, damos más de que hablar fuera de ella.

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Texto: Isaac Treviño Gutiérrez

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