Buffalo Blanco

Buffalo Blanco

Para los Nativos de América del Norte, el Buffalo Blanco es un símbolo de vida sagrada y abundancia. En general, una especie poco común, difícil de encontrar y altamente respetada.

Y así como el significado de esta criatura tiene connotaciones tan relevantes, también para el cuarteto regiomontano independiente de rock Buffalo Blanco lo tiene el tema de la nostalgia del futuro y los lazos familiares, hilo conductor temático y conceptual de su cuarta y más reciente producción discográfica de estudio, Años Viejos.

Esta sólida agrupación nació en el verano del 2009, cuando David Castillo (Pistol Chunky, Happy Fi) y Charly Castro (Jumbo) se unieron para emprender un nuevo camino en su carrera musical. Alan Robles (Niña) se unió a la banda en el 2012 y finalmente en el 2014, Bruno Bressa (Volovan, Malibu Cannibals) se integró como baterista.

En Buffalo Blanco hay rock, hay folk, hay country, pero lo más importante de todo, hay un grupo de amigos haciendo la música que realmente les apasiona. Una super banda que trae a la escena años conjuntos de experiencia, pero con un sonido fresco y de calidad internacional destinado a trascender en la historia de la música alternativa Latinoamericana.

Años Viejos es una colección de once temas cuidadosamente seleccionados, producidos, grabados y mezclados por Rudy Martínez en El Cielo, Tropel y The Cage Recording Studio (estudio del Instituto de Relaciones Culturales), y que será lanzado en dos entregas, “Lado A” (16 de Junio) y “Lado B” (25 de Agosto).

Por el lado lírico y conceptual, hay una marcada evolución de carácter que refleja el momento personal y profesional por el que pasan sus integrantes –la paternidad, la familia, los proyectos, el futuro–, y por el lado musical y sónico, la banda se da la oportunidad de incluir programaciones y sintetizadores, que redondean las distintas dinámicas y atmósferas del álbum sin modificar la esencia del grupo, lo que hace de éste un álbum muy distinto a los anteriores.

Un material lleno de dinamismo y optimismo, de solidez y desenfado, de complejidad y accesibilidad, elementos que permiten crear un perfecto híbrido entre la introspección y la expresión artística de la banda.

Años Viejos (Lado A) arranca con “Despierta”, el track más aventurado de esta placa, pero perfecto abreboca para resumir lo que Buffalo Blanco quiere presentarle a la audiencia.

“Años Viejos, corte homónimo del álbum y segundo sencillo del mismo, araña elegantemente el pop, desnudando sentimientos con una declaración abierta y sincera: “Tú me enseñaste a ser mejor…”

El viaje continúa con “Angel”, “Desafío –emotivo primer sencillo que representa la lucha diaria por no fallarle a los hijos y ponerse en sus zapatos para ver las cosas como ellos–, “Festival 1729” y “Teatro” –un íntimo track acústico con toques electrónicos que invita a mantener cerca al alma gemela.

Y la segunda mitad del camino –Años Viejos (Lado B)– se cierra con cohesivas y contundentes entregas como “Caminos”, “De Pie”, “Este Mundo es un Nuez” –un edificante corte con guitarras que ya podrían considerarse características de la banda, y un ritmo directo y sin concesiones que no te suelta hasta el final–, “Tiempo al Tiempo” –indie rock en su más feliz y movida expresión–, y “Corre Hijo” –una reminiscencia cincuentera que se convierte en el más apropiado cierre temático y musical para el álbum.

Sin duda, Años Viejos es una joya salida de la ciudad que ha cobijado grandes bandas, y que al día de hoy sigue siendo casa del mejor rock del país, casa desde la que Buffalo Blanco lleva a cabo su plan maestro para seguir manteniendo la especie.

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