Reseña: Interpol y Franz Ferdinand en Monterrey

Reseña: Interpol y Franz Ferdinand en Monterrey

4,500 fans del indie rock (cifra oficial) gozaron de una velada especial anoche en el Auditorio Citibanamex, y es que, aprovechando que tenemos en nuestro país a bandas internacionales, con motivo del Corona Capital, Ocesa nos trajo a Monterrey a dos de las bandas consentidas de los regios: Franz Ferdinand e Interpol.

La velada comenzó con los ritmos electrónicos de Georgia, la británica, ex baterista de Kate Tempest nos calentó con sus beats eufóricos llenos de dance y melancolía, dejando la mesa servida para el arribo de los escoceses de Franz Ferdinand, a quienes entrevistamos previo a su concierto.

Muy puntuales, y con mucha energía, salieron Alex Kapranos y compañía ante el grito de los cientos de fanáticos que se encontraban en el recinto. La última vez que se presentaron en la ciudad fue en aquel Pa’l Norte 2018 donde fueron bien recibidos, la diferencia con aquella ocasión es que en este concierto sus verdaderos fans pudieron vivir una experiencia más cercana y completa.

Platicamos con Paul Thomson y Bob Hardy antes del concierto y nos contaron de lo emocionada que estaba toda la banda de volver a tocar en la ciudad y lo felices que les ponía estar haciendo este mini tour con Interpol. Esto lo volvía una fecha especial tanto para ellos, como para sus fans.

Desde el inicio de su set, se notó que iban a estar recordando diferentes épocas de la banda, sus primeras canciones fueron “The Dark of the Matinée”, “No You Girls” y “Always Ascending” que para mucha gente fue suficiente para estar saltando y gritando, mientras que otra gran parte del público se quedaba estático admirando nada más, tal vez por el frío que se hacía sentir en la ciudad, pero muchos de los que se encontraban en el recinto tardaron demasiado en entrar en calor y empezar a disfrutar del concierto.

Con “Lazy Boy”, “Michael” y “Black Tuesday” la cosa empezó a cambiar, la energía que transmitía Alex Kapranos, poco a poco iba contagiando, los demás integrantes, cada vez lo iban acompañando más y aprovechaban la longitud del escenario para trasladarse de un lado a otro, toda la banda dominó el escenario y su presencia se hacía notar fuerte y poderosa, así como sonaban todos sus acordes y la potencia de sus dos baterías.

Hay que resaltar el increíble show de luces con el que contaron, estas iban acompañándolos de manera muy precisa en cada una de las canciones que interpretaban. Tal vez lo único que quedó un poco de más, fue la pantalla y los visuales que emplearon, no se le veía un propósito real al usarla, cuando proyectaban un visual por lo general se sentía como fuera de lugar, salvo en dos ocasiones que si ayudaron a imponer la importancia de la banda.

Lo mejor llegó para el final, con el público vuelto loco, es que llegaron las mejores canciones de su repertorio.

“Love Illumination”, “Ulysses” “Outsiders” y “Take Me Out” fueron de los últimos temas interpretados en su setlist y cada uno contó con un momento muy especial, en la primera de estas, intercambiaron colores de manera muy enérgica, entre rojo y azul, dando un efecto visual muy interesante, mientras que el público los acompañaba con aplausos. “Ulysses” es todo un clásico de la banda y era imposible que la gente no se pusiera a saltar por todo el lugar. Con “Outsiders” se volvió a usar un efecto visual con las luces, cambiando el tono a uno más cálido y desvaneciéndose de tal manera que parecía un manto que caía sobre el público mientras que los integrantes de la banda se iban alejando del escenario para darles oportunidad a los bateristas de resaltar en su solo.

Por último, ¿Qué podemos decir de “Take Me Out” que no se haya dicho antes? La gente estaba ansiosa por escuchar ese tema y Alex lo sabía así que los fans se dejaron ir con todo cuando empezaron a sonar los primeros acordes.

Ya para terminar su espectáculo Kapranos fue nombrando a los miembros de su banda mientras iban tocando “Fire”, hay que resaltar que esta canción y esta última etapa del show, la extendieron a más no poder, interactuando demasiado con el público y dejando salir lo último que les quedaba de energía para que los asistentes se fueran con un grato recuerdo.

Era el turno de Interpol.

Paul Banks, Daniel Kessler y Sam Fogarino salieron en punto de las 22:30 horas para recetarnos 15 canciones, un preámbulo de lo que ha sido una larga trayectoria de más de 20 años en los escenarios. 

Ha sido un setlist, que si bien han faltado canciones como “Leif Erikson”, “Roland”, “NYC”, “Barricade” o  “Success”, sí que nos llevó a cubrir las distintas etapas por las que ha pasado la banda.

“I will surprise you sometime…” cantaba Banks para abrir con “Untitled”, un sombrío intro que nos invitaba a adentrarnos en la estética obscura del sonido de Interpol. Esa negra energía eclosionaría con “C’mere” justo cuando la banda hundía sus dientes en el icónico gancho del sencillo del Antics del 2004.

“Heinrich Maneuver”, “PDA” y “Evil” iban llevando el show hacía una zona de confort, y es que Interpol no tocó nada de A Fine Mess, su más reciente trabajo discográfico, y de Marauder muy apenas y lo paso por encima con dos canciones.

El show seguía y las fallas de sonido eran evidentes, no fue una buena primera mitad para la banda que lo sufría, y se veía a Sam Fogarino voltear varias veces con su staff técnico para que arreglasen estos detalles.

Para la segunda mitad del concierto, ya con la falla técnica solucionada, la gente se entregó y vitoreo a la banda, en parte, gracias al perfecto español de Paul Banks.

Si hay algo que nos gusta mucho de Interpol, es esa faceta medio dark que muestran en sus retorcidas letras y que mejor que acomodarlas entre las guitarras centelleantes de Kessler, esto se nota en “Rest My Chemistry” y “The New”, dos de las mejores canciones interpretadas anoche.

Mira las 10 mejores canciones de Interpol

“Slow Hands”, “Obstacle 1”, “Not Even Jail” y “Stella Was a Diver and She Was Always Down” dieron el cerrojazo a una noche en donde Franz Ferdinand brilló, e Interpol cumplió, pero con el sabor de boca de que pudo haber sido mejor.

Texto: Víctor Moreno y José Herrera


Fotografías: Abraham Soto

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