Estamos a días de que comience el Apertura 2022, y Tigres arrancará el torneo con muchas bajas y prácticamente cero refuerzos.

Las dudas son gigantescas.

Por andar en busca de un delantero, nadie volteó a ver a los defensas. 

Sin embargo, Jesús Dueñas aceptó una oferta de los Bravos de Ciudad Juárez, y eso hizo que se encendieran las alarmas.

Fue hasta ese momento cuando Miguel Herrera y la directiva se dieron cuenta de que hacía falta reforzar el sector defensivo.

Pero como el campeonato mexicano está a nada de comenzar, tendrán que arrancar la campaña con lo que tienen, y aunque lo que tienen alcanza para competir, las aspiraciones de Tigres van más allá de solo ser un rival digno.

Se habla de que ficharán a un central extranjero, pero pasan los días y los rumores parecen quedar solo en eso: simples rumores.

Y mientras eso sucede, el equipo, de medio campo hacia adelante, cada vez luce menos fuerte.

Porque sí, tienes muchos nombres.

Está Florian Thauvin, ‘Diente’ López, Yeferson Soteldo, Sebastián Córdova, André-Pierre Gignac y hasta el ‘castigado’ Luis Quiñones.

Pero Florian sigue sin demostrar el nivel que lo llevó a ser seleccionado francés, ‘Diente’ viene de un torneo lo que le sigue de malo, Yeferson, hasta el momento, solo ha mostrado destellos, Sebastián Córdova tiene condiciones, sí, pero le falta mucha intensidad, André se quedó sin sustituto y de Quiñones mejor ni hablemos.

En resumen: Tigres tiene plantel suficiente para competir… pero hasta ahí.

¿Que aún así puede salir campeón?

Compite en un torneo en el que Atlas, que llevaba más de 70 años sin levantar una copa, es actual bicampeón.

Cualquiera puede dar la campanada en el fútbol mexicano.

Pero Tigres no es… o no debería de ser, mejor dicho, no debería de ser un equipo de campanadas.

Tigres es mucho más grande de lo que los actuales directivos parecen entender.

LA PLUMA DE JAIME GARZA

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Texto: Jaime Garza 
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