¿Unos jochos de barrio?
Cuando el sol se esconde, grupos de todas las edades se reúnen (amigos después de la facultad en búsqueda de caguamas para sobrellevar las desveladas, parejas de enamorados que van de bar en bar bailando, sintiéndose infinitos por el amor que desbordan o hasta el grupo forzado de compañeros de oficina que armaron plan pero en el fondo quisieran estar en casa viendo una serie o haciendo sus pendientes) en Barrio Antiguo, lugar icónico en el centro de Monterrey, donde un amplio catálogo de bares que van de lo muy muy hasta lo meh meh te esperan con las puerta abiertas. Desde un McMullens para hacer mosh pit y sacar los problemas de tu vida hasta un Teatro de la Ciudad para apreciar al Ballet de Monterrey danzar con movimientos milimétricos.




(Ver también: A nuestro café)
Llegamos al puesto más lleno, ubicación: frente al Seven de Morelos. Consejo de conocedor que reiteraré una y mil veces de ser necesario, ‘elige el más lleno‘.Nos atendió un agradable cocinero y soltó sus tres opciones (Gordon Ramsey estaría orgulloso, él siempre dice: mantenlo sencillo): los sencillos, que están hechos con salchicha delgada; los grandes, su producto más solicitado porque están hechos con salchicha para asar y los de salchicha polaca, todos servidos con sus respectivas papás fritas.
(Ver también: Tacos, cigarros y un poco de nostalgia)
Al dar mi primer mordida al hot-dog, la máquina de memorias se alborotó de nuevo, en los 2010s, esas calles eran un desierto por la inseguridad que azotó nuestra ciudad, esos días parecen tan lejanos, pero los que crecimos en esa época, guardamos memorias con tintes oníricos, deseando que todo hubiese sido un sueño.Hoy Barrio Antiguo está más vivo que nunca, en constante cambio e innovación con diferentes propuestas culinarias, pero tarde o temprano todos los caminos llevan al hotcho.Los invito a que valoremos nuestro barrio, lo cuidemos y vivamos con la magia que nuestra ciudad nos ofrece. Ah y los hot-dogs en un día normal podrán ser un simple hot-dog, pero con toda la magia que lo rodean estas calles, se convierte en una experiencia que llena el alma.
Más cultura aquí en Crónicas y Relatos Regios
Texto: Esteban LangaricaFollow @estebanlv98Follow @mty_360
















































