Una de las películas de ciencia ficción más esperadas del año llegó a las salas de cine, y exactamente estoy hablando de Proyecto Fin del Mundo protagonizada por Ryan Gosling y dirigida por Christopher Miller y Phil Lord, en lo que parece ser una de las grandes apuestas para el cine de este año.
Cuando el sol está en riesgo de apagarse, Ryland Grace, un profesor de ciencias, viaja al otro lado del universo para encontrar una solución, pero no contaba con que en el camino formará un lazo especial con un alienígena que tiene la misma misión. Juntos deberán hallar la forma de relacionarse y salvar a sus respectivos planetas.
De verdad no estoy exagerando cuando digo que esta ha sido una de las mejores películas que he visto en los últimos años, no por lo compleja y profunda que puede ser, sino porque resume básicamente la esencia de lo que es el cine: contar historias extraordinarias de forma en que nos sintamos identificados. Y esto lo digo porque realmente todo el lado de la ciencia está logrado de espectacular forma, dándonos temas complejos para describir la situación en la que está Grace pero presentándose de forma que el espectador que no tiene gran conocimiento de física o biología pueda comprenderlos.
Mientras que por otro lado, el factor humano sigue presente ahí, y considero que Ryan Gosling fue la elección perfecta para personificar al Dr. Grace, ya que por gran parte de la película vamos averiguando que lo llevo a embarcarse en esta misión prácticamente suicida, mostrando un carisma único que, por más que parezca cuestionable verlo como un serio profesor con doctorado después de verlo con papeles como Ken, nos adentra en este historia que probablemente hubiera tenido otro tono de haber escogido a otro actor.
Sin duda hay muchas cosas buenas que puedo hablar de esta película, desde el sonido, la impresionante cinematografía o los efectos especiales fuera de este mundo, pero me gustaría enfocarme en el principal tema que amarra todos estos hilos: la relación de Grace y Rocky.
Y es que, por más que les pueda hablar de los otros temas, que son sumamente importantes, es el factor humano que aporta esta relación lo que la hace a esta película tan memorable. Vemos como ambos personajes encuentran consuelo en su soledad, al estar ambos solos en esta misión, y a pesar de la poca esperanza que tienen en ella, su propia amistad los motiva a seguir adelante. Irónicamente el destino de la galaxia depende de que un hombre adulto haga un nuevo amigo.
Sin querer extenderme tanto, puedo decir que esta es una película llena de corazón por quienes la hicieron, pudiendo compararla como si Interstellar hubiera sido protagonizada por Ryan Gosling. Es espectacular y no busca siquiera ser mucho pero aun así lo logra, así que si buscas una historia extraordinaria que te hará reír y llorar, no olvides ver Proyecto Fin del Mundo en tu cine más cercano.
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