Lorde 2026. Foto por Sam Penn.

Cómo parte de la gira internacional “Ultrasound World Tour”, Lorde llegó a Monterrey con una propuesta que va más allá del formato tradicional de concierto. Su presentación en el Auditorio Banamex formó parte de una etapa clave en su carrera, impulsada por su material más reciente y por una visión artística que apuesta por lo conceptual, lo introspectivo y lo sensorial.

El concepto de Ultrasound se construye a partir de la idea de “escuchar hacia adentro”. Más que un espectáculo cargado de efectos, el show se planteó como una experiencia emocional dónde cada elemento, iluminación, escenografía y movimiento funciona como una extensión de su narrativa. La apertura con láseres estableció desde el inicio un tono tecnológico y envolvente, mientras que la producción minimalista permitió que la atención se mantuviera en la artista y en la conexión con el público.

El recorrido musical refuerza esta idea. El concierto abrió con “Hammer”, marcando el inicio de esta nueva etapa, y avanzó entre distintas facetas de su discografía. Temas como “Royals” y “Buzzcut Season” conectaron con la nostalgia colectiva, mientras que canciones como “Broken Glass”, “Favourite Daughter”, “Shapeshifter” y “Current Affairs” consolidaron el peso del nuevo material dentro del setlist. En el bloque intermedio, “The Louvre”, “Oceanic Feeling” y “Big Star” aportaron una atmósfera más introspectiva, que contrasta con los picos de energía de canciones cómo “Green Light” y “Perfect Places”.

Dentro de los momentos más destacados, “Supercut” fue uno de los más representativos del concepto del tour. La utilización de una cinta de correr en el escenario convierte la interpretación en algo físico y visualmente dinámico, reforzando la idea de movimiento constante y emocional. A esto se sumaron estructuras escénicas que permitieron intervenciones acrobáticas por parte de los bailarines, integrando una capa performática que complementa, sin saturar, la experiencia.

Hacia el cierre, la narrativa emocional alcanzó su punto más alto. Canciones como “Liability” prepararon el terreno para “Ribs”, que funcionó cómo un final catártico en el que el público se convirtió en parte esencial del espectáculo.

Con el Ultrasound World Tour, Lorde no busca impresionar desde lo grandilocuente, sino desde lo honesto. Su paso por Monterrey reafirma una evolución artística coherente, donde la emoción, la estética y la conexión se convierten en el verdadero eje del show.

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