Hay algo que está pasando con La Posesión de la Momia: la conversación está completamente dividida. Por un lado, hay quienes la están elevando como una gran experiencia de terror al estilo del universo de Annabelle, La Monja o La Maldición de la Llorona. Por otro… estamos quienes salimos con una sensación muy distinta

Y sí, lo voy a decir directo: algunas de esas opiniones que la ponen por las nubes se sienten más influenciadas que genuinas, o simplemente se dejaron llevar por la expectativa de que “viene de la escuela de James Wan”. Porque mi experiencia fue otra completamente.

La película dura 134 minutos… pero se siente eterna. No porque sea compleja, sino porque estira una historia que claramente no da para tanto. De hecho, con una hora —o poco más— habría funcionado mucho mejor. Aquí, en cambio, hay momentos donde el ritmo se cae, donde el suspenso se diluye y donde el interés simplemente no logra sostenerse.

La premisa es potente: una niña desaparecida que regresa años después dentro de un sarcófago milenario. Es una idea inquietante, con mucho potencial emocional y de horror. Pero el problema es que nunca termina de aterrizar. Se queda en lo superficial.

Foto: Warner Bros.Los personajes tampoco ayudan. Son demasiado planos: o son completamente buenos… o completamente malos. No hay matices, no hay evolución real. Eso hace que sea difícil conectar, y en el terror, si no te importa lo que le pase a los personajes, el miedo pierde fuerza.

Y luego están los detalles que rompen la credibilidad. Cosas que sacan por completo de la experiencia: como una policía que vive en otro continente y aparece en Estados Unidos casi de inmediato, o inconsistencias en los poderes de la momia que cambian según lo que la escena necesita. Ese tipo de errores pesan más de lo que parece.

Sí, la producción tiene respaldo fuerte (Blumhouse, Atomic Monster, Warner Bros.), y visualmente cumple en ciertos momentos. Hay atmósferas logradas, y uno que otro susto funciona. Pero no es suficiente para sostener todo lo demás.

Al final, La Posesión de la Momia no es una mala idea… es una mala ejecución. Una película que prometía mucho dentro del terror comercial moderno, pero que termina sintiéndose alargada, irregular y, en varios momentos, desconectada.

¿Vale la pena verla? Si eres fan clavado del género, tal vez. Pero si buscas una experiencia sólida de terror… hay mejores opciones.

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