Ya desde hace algunas ediciones, el Tecate Pa’l Norte dejó de ser un festival que te sabías de memoria para convertirse en uno que te hace caminar un buen de kilómetros. Ir de un escenario a otro, encontrarte con un sinfín de activaciones de marca, hacer corajes con los horarios de los artistas o descubrir alguno que otro acto del que después serás fan, es parte del ritual. Aquí no importa como vienes vestido, si eres emo, rockero, popero, sí te gusta la cumbia o el reggaetón, siempre hay algo para todos.


Con eso en mente, llegábamos al segundo día del Tecate Pa’l Norte 2026 dispuestos a disfrutar de una jornada en dónde el rock y el pop iban a ser nuestros platillos de selección.

Paty Cantú abrió el sábado en el escenario principal con un show lleno de energía y buena vibra, perfecto para arrancar el día. A pesar del horario temprano, logró reunir a un público que no dejó de cantar y conectar con cada canción.

Con una presentación dinámica y cercana, interpretó éxitos como “Afortunadamente No Eres Tú”, “Goma de Mascar” y “Corazón Bipolar”, demostrando su fuerza en vivo y su capacidad para encender el ambiente desde los primeros minutos del festival.
Inmediatamente después, desde España, Judeline presentó un show envolvente y completamente fiel a su esencia, muy en la línea de sus recientes presentaciones en festivales internacionales, donde ha destacado por su propuesta estética y sonora. Con una puesta en escena cuidada, atmósferas etéreas y momentos casi hipnóticos, logró conectar con el público desde lo íntimo.

Su set fluyó entre temas como “TÁNGER”, “EN EL CIELO”, “angelA” y “BRUJERIA!”, combinando delicadeza con momentos más intensos, tal como en sus recientes shows, donde mezcla lo visual y lo emocional con gran precisión . Además, presentó su nuevo EP verano saudade, mostrando una evolución clara en su sonido.
Fue un show sutil pero poderoso, confirmando por qué es una de las propuestas emergentes más interesantes del momento.
Después, tuvimos que correr de vuelta al escenario Tecate Light para ver a The Warning.

La banda de las hermanas Villarreal simplemente no para, y después de presentaciones en Sudamérica, Lollapaloozas incluidos, llegaban a su ciudad natal con el sello de la casa: rock, conexión y energía.


La banda vive un momento de consolidación importante, nunca sonaron tan finas y potentes en vivo, además de contar con un gigantesco oficio, ese que solo te dan los años de giras y giras ante distintos tipos de audiencia y con la experiencia ya de haber tocado en numerosos festivales masivos. Dicho oficio les sirvió para manejar a su antojo al público que estaba ahí de paso y ganárselos con su música y carisma.

Su show fue uno muy emocional al estar tocando en su tierra, y conectaron con sus fans con éxitos como “Qué Más Quieres”, “S!CK”, “Automatic Sun”, “Kerosene”, “Hell You Call a Dream”, entre otras.

Justo terminando The Warning, nos pasamos al Tecate Original para echarle un ojo a Nothing But Thieves, que fue uno de los puntos de más energía y potencia en todo el sábado.

La voz de Conor Mason es sencillamente de otro planeta. Sus falsetes en diversas canciones dejaron al público en un silencio reverencial antes de estallar en aplausos. Manteniendo en todo momento un control vocal impecable.

Con una fuerte presencia escénica, lograron un equilibrio perfecto entre la agresividad indie de “Welcome to the DCC” y la introspección de “Amsterdam”, cerrando su set con una fuerza que hizo vibrar el suelo del Tecate Pa’l Norte 2026.
A media tarde, ya con la temperatura más fresca y con mucha gente con chamarra puesta, era el momento del regreso de Enjambre en el escenario Tecate Light.

Luis Humberto Navejas, líder y cantante de la banda, se apoderó del escenario con su característica elegancia dramática. Su voz, con ese tinte sesentero y romántico, sonó impecable, guiando a la audiencia a través de un viaje de melancolía y euforia.

Fue un concierto que se sintió como una celebración a la trayectoria de la banda; una prueba de que, aunque pasen los años, su música sigue siendo el “lugar seguro” de toda una generación.
De vuelta el escenario Tecate Original, Simple Plan desató la nostalgia pop punk con un show lleno de energía, brincos y clásicos que marcaron a toda una generación.

Desde los primeros acordes, el público no dejó de cantar y saltar, convirtiendo el set en una verdadera fiesta.

El repertorio incluyó himnos como “I’d Do Anything”, “Shut Up!”, “Addicted”, “Welcome to My Life”, “Summer Paradise” y “I’m Just a Kid”, además de “Perfect” para cerrar con uno de los momentos más emotivos del show.

La banda demostró que su música sigue más que vigente y que Monterrey siempre les responde con intensidad.
Entrada la noche era momento de Turnstile, uno de los actos más esperados del día 2 del Tecate Pa’l Norte 2026. La banda de Baltimore se encuentra en el mejor momento de su carrera y quedó demostrado desde el primer acorde con la respuesta de los fans que se arremolinaron lo más cerca posible del escenario Tecate Light, dispuestos a darlo todo, sudar al máximo y dejarse llevar por el rock pesado y frenético de la banda.


Fue una explosión de energía imposible de controlar, con empujones, caos, pisotones, cerveza volando, una intensidad que no se palpo en ningún otro set del festival. Lo que se vivió frente al escenario fue una verdadera catarsis colectiva donde la música funcionó como detonante para llevar el show al límite. Y es que Turnstile nunca bajó los decibeles y convirtió el Parque Fundidora en una descarga constante de energía.

De hecho, el cierre con “Birds” terminó de sellar esa sensación. Con el público completamente encendido, el efusivo vocalista Brendan Yates se lanzó sobre la audiencia en un gesto que resumió toda la intensidad de la presentación: cercanía total, caos controlado y una conexión directa con la gente.


Uno de los momentos más álgidos se dio con la presentación de Kygo, y es que el dj noruego puso a bailar a toda la gente del escenario Tecate Light con sus drops y cambios de ritmo, así como con sus mezclas inesperadas.

Desde los primeros minutos, el espacio se llenó con una masa de gente saltando. El Parque Fundidora estaba repleto, con miles de asistentes comprimidos frente al escenario mientras los bajos retumbaban en todo el recinto.

El caótico show se sostuvo con un juego de luces constante y pantallas gigantes que acompañaban cada drop con visuales. En la multitud, los vasos volaban por el aire mientras el público coreaba y gritaba cada mezcla.
Grupo Frontera llevó el regional mexicano a lo más alto en la segunda noche del Tecate Pa’l Norte 2026. La agrupación fue, sin duda, de lo más esperado de la jornada, ya que miles de personas se reunieron frente al escenario Tecate Original para ser testigos de su presentación.

“¡Y arriba Monterrey! ¡Que se escuche el pinche grito!”, dijo Payo, el vocalista de la banda mexicoestadounidense. No podía faltar su icónica frase: “¡Y esto es… Grupo Frontera!”, haciendo que todo el público gritara al unísono.

Con una gran producción que incluyó pantallas gigantes y fuego en el escenario, los originarios de Edinburg, Texas, interpretaron temas como “ALV”, “La del proceso”, “¿Por qué será?” y “De lunes a lunes”, entre muchos más.
A kilómetros de ahí, en el Fusión, Cypress Hill nos llevó por un choque cultural perfecto. No son solo una banda de hip hop; son los “tíos” legendarios que conectan la vieja escuela de Los Ángeles con la identidad urbana de Latinoamérica.

B-Real y Sen Dog no necesitan traducción. Cuando saludan en español y sueltan sus rimas, la gente se vuelve loca y la barrera entre el escenario y el público desaparece.
El sello de Cypress Hill es crear una atmosfera densa y relajada y la combinación de ritmos pesados del legendario DJ Lord (Public Enemy) con la percusión en vivo le da una fuerza casi rockera a su show. Esto provocó que incluso los fans de otros géneros terminarán saltando con “Insane in the Brain”, “Hits Fom the Bong” o “(Rock) Superstar”.

En definitiva, la mezcla de hip hop con esa actitud de rock de estadio es lo que terminó de consagrar su acto como uno de los mejores del Tecate Pa’l Norte 2026.
El momento nostálgico de la noche vino de la mano de Guns N’ Roses y Los Fabulosos Cadillacs, dos agrupaciones emblemas de finales de los 80s que siguen vigentes gracias al fervor de sus fans. Pero si hablamos de la segunda, la histórica banda argentina de ska conquistó el escenario principal del festival en un segundo día que reunió a más de 60 mil asistentes. Con Vicentico, Sr. Flavio, Sergio Rotman y la tripulación completa, la banda nos puso a bailar al ritmo del ska, salsa, 2 tone, cumbia y lo que se les fuera ocurriendo tocar.

Eso sí, la fiesta fue inminente, momentos como “Vasos Vacíos” y “Matador”, reafirmaron por qué son considerados “consentidos” de los regios.


Lo que realmente elevó la presentación fue la energía renovada de los integrantes más jóvenes, quienes han inyectado una precisión milimétrica al sonido de la banda. Hablamos de Florián Fernández Capello, hijo de Vicentico, quién aporta un virtuosismo en la guitarra espectacular, además de Astor Cianciarulo, el hijo del Sr. Flavio, multiinstrumentista que alterna entre el bajo y la batería, añadiendo una potencia rítmica que hace que las canciones de hace 40 años suenen más robustas y actuales.
Fue una “fiesta para todos” marcada por la esencia de una de las bandas más grandes del rock en Latinoamérica.
Pero llegaba el turno de Guns N’ Roses, quiénes regresaban a Monterrey con la novedad de que este era su primer concierto del año, justo antes de embarcarse para recorrer Brasil con 9 fechas ya confirmadas en aquel país.
La banda, lejos de ser piezas de museo, sigue siendo la fuerza más peligrosa y dinámica del rock estadounidense y entregó un setlist monumental que funcionó como un viaje por el ADN del hard rock.

La química entre los miembros originales sigue siendo el motor principal. Los solos extendidos, e improvisaciones, de Slash, sincronizados con un despliegue visual de luces y pirotecnia, reafirmaron por qué es el héroe de guitarra definitivo. La base rítmica de Duff McKagan sigue aportando la potencia necesaria para que los temas suenen con el mismo peso desde hace décadas. Y la presencia escénica de Axl Rose, bueno, es el frontman definitivo del rock n’ roll, aunque tuvo sus problemas con la voz y el audio, ya que a veces entraba antes a las canciones.

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