A partir de este jueves 22 de octubre llega a los cines la secuela de la gran aclamada Red Social (2010) con el estreno de El Poder de la Red, contando con el regreso del escritor Aaron Sorkin siendo esta vez director, protagonizando Jeremy Allen White, Mikey Madison y Jeremy Strong. 

Tras el éxito de Facebook, la plataforma en línea se expandió a niveles inimaginables y causó todo un fenómeno generacional, por lo que el periodista Jeff Horowitz halló en la joven Frances Haugen la historia que necesitaba para revelar los oscuros secretos que albergaba el algoritmo de esta red social. 

La verdad es que el peor error de esta película fue cargar voluntariamente con la bandera bien puesta de ser la secuela de la Red Social (2010) porque lo que ves en cada anuncio, poster o trailer es esa declaración, y la verdad creo que esa estrategia fue como dispararse en el pie, ya que no puedes evitar comparar una con la otra y esta entrega deja mucho que desear para ser la secuela de una película galardonada tan reconocida. 

Y esto no lo creo que sea porque la historia sea mala, para nada, realmente pensé que iban a ir por una línea argumental pero no fue así y me gustó, sin embargo, la forma en que está planteada la historia me recuerda mucho a películas periodísticas que pueden verse más como parte de una producción de televisión, o algo más de la basura que vemos en streaming, porque carece del toque de David Fincher para realmente darnos algo más interesante de lo que podemos leer en internet. 

Porque al final todo se reduce a eso, entendemos que Horowitz busca una historia sobre Facebook y Frances, quien entonces era empleada ahí, revela como el algoritmo influye bastante en las personas, y ya. No es que esperaba más historia, pero realmente esperas que te cuenten algo más profundo, porque bien pudiera buscar los reportajes que se publicaron entonces y ya conocer la historia, la película realmente no aporta nada nuevo. 

Lo que sí debo reconocer es las actuaciones de Jeremy Allen White y Mikey Madison, porque son ellos quienes cargan con toda la historia, tanto con sus interpretaciones como con la química entre ellos. Pero me gustaría decir lo mismo de Jeremy Strong, quien nos da la interpretación más caricaturesca de Mark Zuckerberg que he visto en mi día, porque se sabe que el hombre tiene fama de parecer reptiliano, pero su interpretación aquí es muy villanesca que cuesta trabajo tomarla en serio. 

Al final El Poder de la Red no es que sea mala en sí, la historia es entretenida y no te aburres, pero esperas mucho más de una película que se cuelga del éxito de otra para promocionarse, mínimo lo mismo. Pero si les gustan las historias periodísticas y tienen una opinión sobre el impacto de las redes sociales, no olviden ver esta historia en su cine más cercano. 

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