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Antonín Panenka

Mitos del Fútbol: Antonín Panenka

El 20 de junio de 1976, el penalti alcanzó el máximo grado de elegancia y sutileza. Era la Final del Campeonato de Europa de 1976. Pese a adelantarse en dos ocasiones, la Selección de Checoslovaquia se vio alcanzada en el marcador por la República Federal de Alemania en el último minuto. Media hora más tarde los penaltis se hicieron necesarios.

La calidad de ambas selecciones se hizo manifiesta a través del buen tino para ejecutar los mismos hasta que apareció Uli Hoeness para estrellar en el larguero el cuarto lanzamiento de la RFA. Tocaba el turno de Antonín Panenka, la posible gloria checoslovaca reposaba en sus pies.

“Jamás se me pasó por la cabeza otra solución. Sabía que iba a pasar todo eso. No sé por qué, pero es así. Estaba seguro al mil por ciento de marcarlo con mi método”, recordó Antonín tiempo después. El momento de revolucionar el penalti había llegado. La trascendencia de lo que logró Panenka es gigante. Pocos se acuerdan del título de Checoslovaquia en el 76 y todos de la manera en que se lanzó el penalti decisivo. Una genialidad que ya forma parte de la historia.

El penalti de Panenka nació aquel 20 de junio de 1976 pero sigue muy vivo 40 años después. Riquelme, Totti, Pirlo o el mismísimo Leo Messi se han encargado de homenajear al maestro, al pionero. Quizás Zidane, que lo hizo, y con éxito, en toda una final de un Mundial (2006) fue el más atrevido de todos.

La genialidad estaba consumada. Los checos nunca olvidarán la obtención del campeonato europeo gracias a un acto innovador, así como el mundo del futbol nunca desplazará del honor que merece Antonín por haber asombrado al mundo del futbol al instaurar una nueva ejecución de la pena máxima: un penalti “a lo Panenka”.

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