Este jueves 6 de agosto se estrenó en la pantalla grande la nueva película de Brendan Fraser y Andrew ScottEl Día D: Bajo Presión” en donde nos relatan los sucesos anteriores a la invasión de Normandía en donde un meteorólogo tiene la tarea de determinar si las condiciones climatológicas serán favorables o no para los aliados, y las consecuencias que eso tendrá. 

El Capitán James Stagg (Andrew Scott) es llamado por el Comandante Eisenhower (Brendan Fraser) para averiguar las condiciones meteorológicas del día que los aliados tienen planeado los aliados invadir las playas de Normandía, pero cuando estas estimaciones  no son favorables y contradicen las condiciones históricas, el meteorólogo tendrá que defender su postura a pesar de las consecuencias que tendría retrasar la invasión.

Aquí nos cuentan una de tantas historias que sucedieron en la Segunda Guerra Mundial, dándonos una perspectiva que no había sido tan popular y que muchos considerarían de gran importancia como para hacer una película, sin embargo no se si esa afirmación sea correcta.

En si no es una película mala ni mucho menos aburrida, realmente todos los actores hacen un increíble trabajo dándole vida a los personajes que formaron parte de este momento, sin embargo ninguno termina brillando, ni Scott ni Fraser, porque el guión es sumamente limitado a contar las cosas como pasaron sin ninguna intención de revelarnos más sobre nuestros protagonistas o antagonistas. 

Con esto me refiero que la película se siente plana en su mayoría, limitándose a suceso 1 luego de suceso 2 y terminando en suceso 3, pero no terminamos en conocer verdaderamente quiénes eran estás personas, cuáles eran sus motivaciones y porque tomaron las decisiones que tomaron.

Como gran ejemplo está el Capitán Stagg, nuestro protagonista, que si bien sí nos muestran parte de su desequilibrio por sucesos que suceden en su vida mientras está en la planeación de la invasión, en ningún momento nos muestran porqué es tan enfático en que escuchen su pronóstico a pesar del rechazo que este representa, o qué es lo que lo hace tan brillante a diferencia de todos.

Lo mismo pasa con Eisenhower, sí te muestran cierta culpa que tiene por sucesos anteriores, pero realmente todo se queda en palabras, nunca nos muestran el gran peso que tenía o el riesgo de que las tropas atravesaran o no la invasión, sino que se nos dice en diálogos “Churchill dice que es un genio”, “Nuestras tropas no pueden aguantar tanto”, “Es ahora o nunca” lo que hace que no se sienta más que una serie de diálogos, que ni eso puede dejar que nuestros protagonistas brillen.

Al final no es una película mala, realmente es interesante este enfoque de la historia y las actuaciones son buenas a secas, pero se siente como un producto que no busca ni pena ni gloria, y por lo mismo puede pasar como una de tantas historias que sacan de esta guerra que no permite que sea tan memorable.

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